
1. Nunca he visto nevar así. Los copos llevan horas cayendo sin cesar. No hay tregua. Madrid blanca y yo, mientras, echo de menos la nieve de la televisión analógica. Ya ves. Paradojas de la vida. ¿Por qué?
2. Pues… porque me perdí el final de El Duque. Mecachis.
3. En el triste y tenso momento de su muerte, mi pantalla se fundió a negro. Plof. Todo por culpa de la antena portátil. Sus cuernos se niegan al apagón analógico y no dudan en regalarme, en lo momentos más decisivos, un pantallazo con el mensaje: señal insuficiente. Antes simplemente hubiera aparecido un poco de nieve catódica para nublar la pantalla. La ley de la TDT es rotunda: o vemos el plano a la perfección o no vemos absolutamente ná de ná.
4. La noche terminó con una seguida despedida de Miguel Ángel Silvestre que quiere centrar sus esfuerzos en el celuloide. ¿Logrará llevar a sus fans a las taquillas de los cines? Una de las grandes preguntas de la humanidad, sin duda...

5. Telecinco arrasó (30.1%/5.311.000) Pero no tanto como se esperaba … La sensación es que el juego al que nos han estado sometiendo ha desgastado a los españolitos que ven la tele.
6. Desde hace casi dos meses, la cadena propiedad de Mediaset, nos ha estado haciendo creer que cada semana llegaba el último episodio del serial. Incluso mi abuela sentenció el otro día: “¡No había acabado ya esto!” Si lo dice mi abuela, será por algo.
7. Nos han destripado los dos finales un trillón de veces (viva la intriga), hemos visto hasta la saciedad las fotos del desenlace (requeteviva la intriga) y, encima, como colofón final: ayer anuncian que habrá tercera temporada. “¿Pero no terminaba aquí?” se pregunta la gente. Todo esto propicia una saturación cansina y, lo que es peor, un espectador mareado.
8. De todas formas, hoy la noticia es que Sin tetas no hay paraíso tuvo un buen dato de audiencia. Aunque, ¿cómo es posible que Telecinco no liderara el día con ese prime time? El resto de las franjas horarias no aportan lo suficiente y la media de la emisora de Fuencarral se hunde. Las debilidades salen a flote. Los cimientos están débiles. Y, claro, los nervios empiezan a jugar malas pasadas a algunos jefazos. En lo últimos meses, se están tomando decisiones apresuradas que pueden ser pan para hoy, hambre para mañana. O ni eso. Veremos… el tiempo dirá.
9. Por suerte, si la nieve y mis cuernos portátiles me lo permiten, hoy veré la cara B del capítulo emitido ayer. Por cierto, hace años, recuerdo que cuando terminó la gran Farmacia de Guardia, ya Antena 3 gritó a los cuatro vientos que habían rodado tres finales diferentes. Fue una mentira piadosa. Al final, se destapó que sólo se grabó uno. Se trataba de aquel capítulo (excelente, por cierto) en el que Adolfo y Lourdes cuelgan el cartel de Cerrado por Amistad. Mítico.
10. No es el caso de Sin tetas, Grundy si que ha rodado un adiós paralelo, aunque simplemente se diferencia del capítulo ya visto en unos tres minutos. Si ayer murió, hoy Miguel Ángel revivirá. Qué experimentos… qué dura es la vida del guionista.
9. En definitiva: pensemos en positivo. A pesar de la despedida de El Duque, la ola de frío y la ausencia de nieve analógica… Telecinco sobrevivirá. Y quizá pronto vuelva a ser independiente, original, joven, optimista y valiente.

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