1. Lo reconozco: Estudié en el mismo colegio que Miriam Díaz Aroca. Todo se pega. Eso sí, yo nunca he conseguido silbar. Lástima.2. El socavón que dejó el fin de la era Bola de Cristal puso en busca y captura a los mandamases de Prado del Rey de un nuevo formato rompedor, más moderno y que fuera adictivo para los chavales de la época. Lo consiguieron.
3. Así nació Cajón Desastre, un contenedor para la creatividad. El trampolín al estrellato catódico de Miriam.
4. Series, teatrillos, actuaciones musicales, cortometrajes, debates, música, concursos, un scalextric gigante y lo mejor: hueco para experimentar con la tele. Mezcla hipnótica. Molaba.
5. Ayer la gran Miriam estrenó serie: A ver si llego. No fue bien (16%-3.066.000). A cuatro puntos de Días sin Luz (3.215.000-20,0%) en Antena 3. Y lo peor: bajó más en su segundo capítulo, el share cayó a pesar de estar la comedia ya en late night (15.1%-1.526.000). Dato pobre. Aish. No ha conseguido heredar el fiel público de Aída. ¿Por qué? Veamos...
6. A eso de las 22h30, me senté frente al televisor para ver la nueva apuesta de José Luis Morero en Telecinco. El resto de programación me daba más pereza.
7. La comedia arrancó y me quedé a cuadros. "¡Parece Noche de Fiesta!" pensé. Supongo que la mano de José Luis (y sus muñecos) no pudo contenerse en plantar, en los primerísimos minutos del estreno, uno de sus característicos ballets... con fuegos artificiales sobre impresionados en pantalla y todo. Eso es arriesgar (y también ser un poco hortera, no nos vamos a engañar).
8. La productora de Moreno hizo uno de los mejores formatos de los últimos años: Aquí no hay quien viva. Ahí se juntaron una serie de factores que propiciaron un producto perfecto, lleno de color, ritmo televisivo, desternillantes guiones y, sobre todo, personajes fascinantes.
9. Por el contrario, en los dos primeros episodios de A ver si llego nos encontramos con un vodevil plano que no creo que nos merezcamos a estas alturas del cuento.
10. Los ingredientes de la flamante serie son: un estupendo casting con grandes y buenos actores que interpretan unos estereotipos rancios y superados. Protagonistas que, por cierto, nos están recordando constantemente que estamos sumergidos en una maldita crisis (¡Qué majos!). En definitiva: tramas previsibles.
11. No me enganchó. Ni cuando salió el desfile de majorettes. Jo. Al final, terminé haciendo zapping. Como tantos.

12. Quizá será porque eché de menos esos personajes tan de Aquí no hay quien viva o Aída. Personajes con los que todos nos identificamos. Personajes contradictorios que tienen ese lado siniestro y, a la vez, cercano que es tan fundamental a la hora de hacer comedia.
13. ¡Ojo! Seamos justos: hay que reconocer que José Luis Moreno conoce requetebien los entresijos de la pequeña pantalla y los gustos de su audiencia.
14. Reivindico los programas espectáculo del empresario. Hasta ahora, nadie ha logrado igualar o superar los shares de aquellos infinitos shows de entretenimiento. No será porque no lo hayan intentado. Él logra llenar sus galas de espectacularidad, de agilidad, de aplausos, de revista y, muy especialmente, de mogollón. Ese es el secreto de su éxito: el mogollón. En eso no hay quien le gane.

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