1. Es Carnaval. Y me he escondido en Santander.2. Volver aquí es encontrarme, irremediablemente, con ese vaso gigante de agua.
3. No es un H2O cualquiera: es puro manantial natural. Con sus minerales, su poco potasio, sus proteínas, sus insectos acuáticos... sus cosas sanas, vamos.
4. Siempre que bajo a la cocina ahí está esperándome: el vaso eterno de agua montañesa. Mi familia me quiere vitaminar emborrachándome con ella. No tengo escapatoria.
5. Tienen razón: hay que beber mucho agua. Aunque sea de aquella fuente en la que un día casi te ahogas intentando emular a Indiana Jones y el chorrazo perdido. Da igual.
6. En fin... apago el ordenador. Toca recargar fuerzas y permitir al yodo marino cantábrico limpiar hasta lo más escondido de mi organismo...
7. Respiraré, respiraré y no me disfrazaré. (Ya tuve suficiente con la fiesta de máscaras-removida del año pasado...)


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