
1. Algunos estamos obsesionados con el ritmo televisivo. Ayer, Óscar Martínez también.
2. No era para menos: estrenaba reality y lo que es peor… productora propia (Phileas).
3. Le acompañaba, el santanderino, Quico Taronjí, desde Venecia.
4. El periodista cántabro no es nuevo en esto de hacer tele. Viejo conocido de Mediapro, ha sido reportero todoterreno de espacios como Esta Mañana, El día por delante (donde Inés Ballester intentaba compulsivamente que se quitara la camiseta…) e, incluso, recorrió en un velero las costas patrias para España Directo.
5. Con esos antecedentes, Quico parecía ser el fichaje perfecto para La vuelta al mundo en (casi) directo: reportero inquieto, experiencia sólida, comunicador rápido, buena percha y, sobre todo, aventurero por vocación. Era el merecido elegido.
6. Anoche, Quico se estrenó cual Paula Vázquez en La isla de los famosos.
7. Llegó su turno. Óscar preguntó: “¿Cómo están las cosas por Venecia?” Y Quico, sin más, soltó: “bien”. Simplemente dijo: “bien”. Nada más... un seco “bien”. Tan ancho.
8. Los obsesionados por el teleritmo hubiéramos contestado eso de “la tensión se puede cortar con un cuchillo” o, tal vez, gritaríamos aquello de: “los concursantes son un manojo de nervios. Aquí todo es posible”.
9. Pero la reality-ingenuidad pudo con Taronjí y respondió lo que sentía, con cero ornamentaciones. Así continuó toda la noche.
10. Y, claro, a medida que la parsimonia del ex reportero se notaba, también parecía crecer una necesidad, en el equipo del programa, de aumentar el ritmo. Lógico.
11. Hoy pocos hablan de Quico Taronjí. Ni falta que le hace. Aunque, sin darse cuenta, el periodista aventurero aportó algo interesante al saturado (y plagado de resabiados concursantes) club de la telerealidad. Aportó ingenuidad.
12. En los tiempos que corren, y simpre en la medida exacta, esa ingenuidad quizá puede ser un estupendo valor añadido. Quizá. Aprovechémosla. Disfrutémosla.
* 'La vuelta al mundo en directo' fue cuarta opción de la noche (10,6 %-1.524.000)

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