
1. Un año más llegaron los Tp de Oro. Noche de agradables reencuentros. Noche de premios. Noche de "televisión".
2. Y, nosotros, nos hicimos hueco detrás de la "cabeza caliente". Será porque nunca nos dejarán de flipar los encuadres voladores… Allí estuvimos fieles.
3. Corría abril de 1966. Nacía un curioso invento: 'Teleprograma', la primera revista especializada en televisión. Seis años después, empezaban a otorgarse sus populares premios: Tp de Oro.
4. Rápidamente la publicación fue sumando adeptos hasta tocar el millón de ejemplares semanales. Todo un record que la convirtió en la cabecera más vendida en los ochenta.
5. Con estos datos, el gigante mundial de revistas decidió entrar por la puerta grande en el mercado español. Hachette jugó sobre seguro y se hizo con 'Teleprograma'. Una apuesta firme.

5. Pasaron nueve años, llegaron las "privadas" y, a su lado, la contraprogramación. Todo cambió. Los fieles lectores se fueron esfumando… Aún así, hoy la madura 'Tp' sigue siendo líder de las telerevistas (de venta en quioscos) con alrededor de 150.000 copias semanales, según el Estudio General de Medios.
6. Los tiempos cambian, los lectores siguen descendiendo y la excusa de la guerra de contraprogramación ya se queda obsoleta. No nos vale. Otras guías televisivas han sabido resurgir de sus cenizas. Un ejemplo: 'Tvguide', que ha intentado renovarse a base de más reportajes, olvidándose de los textos infinitos y sin dar demasiada importancia a las efímeras parrillas.
7. Hoy por hoy, el principal problema de las revistas de televisión está en su público. Ningún telefriki va a pagar por una publicación semanal si dispone de esa información, prácticamente en tiempo real, en Internet. Y, encima, gratis.
8. ¡Por cierto! No me entra en la cabeza que con el ejército de fotógrafos, que desplegó la editorial en la ceremonia, no hubiera, a eso de la una de la madrugada, ni una sola foto publicada en su página web. En cambio, a esa misma hora, en 'Vertele' estaban ya plantadas las instantáneas de la gala. Qué cosas...
9. Esa es la gran asignatura pendiente: Internet. Incluso a pesar de que Hachette tiene los mejores ingredientes para triunfar en eso del "Explorer": redactores excelentes, un inmenso archivo fotográfico, multitud de contactos y, sobre todo, más medios que ningún portal sobre la materia. Por eso, no entiendo como siguen ofreciendo una web de "corta y pega" que, además, está muy poco unida a la actualidad. Ellos pueden más.

10. Pero, lo que sí tengo muy claro, es que las revistas de televisión de Hachette ('Tp', 'Supertele', 'Telenovela' y la recientemente desaparecida 'Teleindiscreta') han sido una buena escuela para aprender eso que llaman "periodismo". Pasar por esa redacción es ganar experiencia multiplicada por cuatro. Cuatro medios en uno, cuatro formas diferentes de trabajar con los contenidos. Excitante, sin duda.
11. Quizá no es la plantilla del 'The New York Times' pero allí están estupendos profesionales que saben comunicar contracorriente. Geniales compañeros que suelen saltar con éxito cualquier barrera y que logran, como pocos, sobrevivir a cierres de edición constantes. Sin descanso. No es moco de pavo.
12. A ellos, probablemente, nunca se les valorará con algo parecido a un Tp de Oro. Pero saben currárselo a diario y, por eso, se lo merecen más que nadie. Enhorabuena por tanto trabajo bien hecho.

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