1. Hacía ya falta reforzar la franja matinal de TVE. Han apostado “fuerte” con una tonelada de buenas intenciones. Pero, en su primer programa, no hemos visto ninguna novedad real.2. Para empezar, el estreno ha sido un batiburrillo de temas, bajo la etiqueta de “servicio público” que no han encajado entre sí. Quizá querer abarcar tantísimas cosas, a un ritmo forzado, termina siendo contraproducente para enganchar al particular público matinal.
3. La televisión no es radio. Plantar las señales horarias radiofónicas queda gracioso pero, también, antiguo.
4. No hay caras nuevas y frescas. Los colaboradores se han estrenado dando ya pereza. Bueno, excepto los figurantes pseudocachas que están al fondo del decorado haciendo que están practicando deporte… Espeluznante visión.
5. Sobre Mariló no sé. Por eso, directamente, he preguntado a mi abuela. Ella es toda una experta en calar a las presentadoras promesa: “Habla un poco fingido, no está natural. Me parece sosa. Será porque es novata", ha sentenciado.
6. De la entrevista de Montero a David Bisbal casi mejor ni hablamos...
7. Lo mejor: el plató. Más de la mitad de los 1.200 metros del Estudio 1 están aprovechados muy bien, con un amplio decorado multifuncional y bastante práctico. Ahora sólo hay que saber sacarle partido. Tiempo al tiempo.
8. En definitiva, estructura del programa frágil que necesita su lógico rodaje. Aunque, lo que está claro, es que este formato, que hemos visto hoy, no tiene un sentido del lenguaje y ritmo audiovisual actual. Personalmente, me ha dado la sensación, de que estaba viendo una retransmisión televisada de un plasta magacín ochentero de radio. Bienvenidos al siglo XXI.

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