1. Que si llueve, que si nieva, que si el síndrome de Diógenes, que si se derrumbó una casa, que si no llego a fin de mes...2. Ver España directo es como vivir en un extraño bucle infinito de idénticos sucesos.
3. Nos venden actualidad inmediata. Aunque, en realidad, el sensacionalismo prototípico es su especialidad. ¡Uy, lo que he dicho!
4. Deberían aprender de su programa madre: Madrid directo (Telemadrid, desde 1993).
5. Durante los años dorados de este formato, la autonómica madrileña también construyó su espacio a través de temas amarillos y multitud de publireportajes maquillados. Por supuesto.
6. Pero, además, Telemadrid siempre guardó importante tiempo para otras informaciones que eran un valor añadido para el maravillo mundo del audímetro.
7. Conectar con el backstage de un concierto, descubrir las bambalinas de un teatro con sus actores, vivir las entrañas de una exposición curiosa o perderse en un lugar desconocido con sorpresa…
8. Éstos son contenidos olvidados que, bien desarrollados, pueden fomentan un interés cercano en el espectador. Y, ahora más que nunca, deberían estar presentes en las tardes de nuestra tele pública. Toca atreverse.




































