15/1/11

Una obra de arquitectura llamada Cuatro

1. Me he comprado una tele-roja-despertador. No me preguntéis por qué. Quizá porque su color me recuerda a cuando me tocaba ir a la sede de Cuatro en Tres Cantos. Allí siempre te encontrabas con un interesante y carismárico espítiru de la televisión.

2. Crear una cadena de la nada no era tarea fácil. Elena Sánchez, Fernando Jerez y tantos otros compañeros consiguieron este apasionante reto con inteligencia, creatividad contundente y mucho sentido catódico. Hay que reconocerlo.

3. Lo hicieron emulando al mejor arquitecto: desde el principio sabían de la necesidad fundamental de crear pilares firmes para fidelizar audiencia pero, también, sabían que el único camino era dar a conocer la parrilla más que bien. Todo un hándicap.

4. Para conseguirlo reinventaron el concepto de cortinillas, caretas y otros elementos de continuidad. Potenciando la marca, impulsando un fuerte sentimiento de cadena y explicando de forma magistral qué, por qué, cómo y cuándo Cuatro emitía su oferta.

5. Cuidaron al espectador, conquistaron un target muy jugoso e intentaron arriesgar a través de estrategias televisivas que se deberían estudiar de forma obligada en las saturadas facultades de comunicación.

6. Por ello y más, mi tele-roja-despertador y yo nos sentimos en la obligación de agradecer y valorar a todo este equipo de compañeros que ha construido hasta ahora este ilusionante proyecto llamado Cuatro. Mil gracias por enseñarnos tanto y, sobre todo, mil gracias por apostar por la Televisión con Mayúsculas.

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