
1. Lo reconozco: me intriga la decisión de Telecinco de plantar a Jorge Javier Vázquez en Supervivientes. Intento ponerme en el lugar de los directivos de la cadena, pero me supera.
2. ¿No hay más presentadores en la faz de la tierra? ¿No tiene suficiente Jorge Javier con Sálvame diario y Sálvame deluxe? Parece que no. Y con esta decisión logra su respetable vieja aspiración: igualarse a Jesús Vázquez.
3. Aunque si miramos un poquito más allá, parece que está decisión es un “¡de perdidos al río!” de Telecinco. Porque los jefazos de Mediaset España saben mejor que nadie que su cadena madre se ha tematizado en un perfil social contra el que ya no tienen rival. Y hay que aprovechar este filón, claro.
4. Con esta premisa, es lógico pensar que con la rapidez de reflejos y genial ironía de Jorge Javier, Supervivientes funcionará. Eso sí, para compensar la balanza ponen al otro lado del océano a una profesional de inmaculada imagen pública: Raquel Sánchez Silva, que, tras asistir a todas las últimas fiestas que ha ofrecido Paolo Vasile, encuentra por fin su sitio.
5. Pero si aún leemos entre líneas un poquito más… podemos llegar a la conclusión de que todo esto es un castigo divino a Jesús Vázquez (relegado a imagen de Cuatro) y un menosprecio al trabajo de Christian Gálvez, heredero natural del concurso.
6. Pero, al final, simplemente es una decisión empresarial. Una elección buena o mala. Ellos sabrán. Los negocios son así, hay que elegir. Y Telecinco quizá ha decidido escoger el peligroso camino más fácil, el sendero del pan para hoy, mañana ya veremos.