30/7/12

Londres enciende el pebetero y, al rato, lo apaga


1. El pebetero de Londres pudo resultar espectacular en su alzamiento y encendido en la ceremonia de inauguración, con sus 204 pétalos uniéndose en un mismo fuego.

2. Pero, en realidad, este pebetero rompió una de las características más mágicas de la tradición de la llama olímpica: su traslado desde Grecia, a través de las manos de cientos de atletas, para mantenerse viva, sin apagarse, hasta el último día de los juegos.

3. Aquí, en Londres, se han olvidado de ese metafórico significado, se han olvidado del valor añadido real de este símbolo.

4. Y, este año, el pebetero ha sido de quita y pon. De esta forma, se trasladó del centro del coliseo olímpico a un nuevo lugar, situado en la entrada sur del estadio, donde no tienen acceso los turistas. Sólo podrán ver la imagen que genera una cámara. 

5. Por supuesto, en el traslado del pebetero, el fuego se apagó. Y así desapareció una de las esencias más icónicas de los JJ.OO.

6. Ahora, los turistas están desilusionados, porque no pueden ver, ni de lejos, el gran emblema olímpico. ¡Pebetero, vuelve a ponerte en las alturas! Es el problema de vivir en unos tiempos en los que empieza parecer habitual eso de enterrar la magia de las ideas con personalidad propia. 

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