11/7/15

Clase de TV. mi paso por el Master en contenidos televisivos de entretenimiento de Gestmusic y URV


1. Hace unas semanas regresé, una vez más, a Barcelona. Hice unas cuantas fotos a edificios (no lo puedo remediar), me reencontré con lugares de cuando vivía allí, caminé (mucho, para variar) e impartí clase en el Master en contenidos televisivos de entretenimiento de Gestmusic y la Fundació URV.  Este era el motivo principal del viaje.

 2. La televisión, como toda la industria audiovisual, está en un proceso de cambio en el que el ingrediente más importante no cambiará nunca: contar historias con mirada propia. Y ahí estuvimos, mirando a la historia de la televisión y analizando su complementariedad con las nuevas plataformas y narrativas. 

3. Porque es obvio que la creativa mochila de la tele que nos parió es crucial para innovar en los nuevos géneros y plataformas surgidos del universo enredado.

 4. Así, analizamos los ingredientes y pilares que debe contar una cadena de televisión para congeniar con las viejas y nuevas audiencias.

5. También exploramos las claves para utilizar las redes sociales, los cimientos del particular éxito de los youtubers y la incorporación de las diferentes apps sociales como as en la manga de la televisión tradicional.

6. Y observamos las tácticas de los norteamericanos para introducir la viralidad de Youtube dentro de sus formatos de entretenimiento, las mutaciones de la inserción de publicidad en las programas (e informativos) y la importancia de explorar en la televisión participativa. Porque el espectador ya es arte y parte. Más de lo que creen la mayoría de los directivos de las cadenas, menos de lo que cree el propio espectador. Paradojas de una charla que fue un 'cajón desastre' de ideas que, con los alumnos, dejaron en evidencia que en las licenciaturas de comunicación no se está sabiendo mirar como merece los nuevos contextos y sus circunstancias.

7. Porque la radio no mató a la prensa, la televisión no mató a la radio, pero Internet ha engullido a todo. Los consumos televisivos están cambiando para siempre. Pero lo que no cambia ni cambiará es contar historias con mirada propia: crear y creer en las ideas que rompen o reinventan lo preestablecido.

8. Y, por eso mismo, terminé mi paso por este Master con una vieja actuación del Un, dos, tres donde Chicho Ibáñez Serrador supo huir del riguroso playback, con pie de micro, para sorprender a los propios intérpretes del tema (Antonio y Carmen, hijos de Rocío Dúrcal y Junior) con una puesta en escena hipnótica. Un vídeo los ochenta que sigue ejemplificando la viralidad de hoy que está por encima de la obsesión por la viralidad. Es mucho mejor, es el triunfo de la imaginación:

No hay comentarios: