13/1/09

Will Smith visitó 'El hormiguero'... ¡así se hace!

1. El Hormiguero batió ayer su propio record de audiencia. No fue fruto de la casualidad. No.

2. Fue gracias a Will Smith. El hombre más rentable de Hollywood.

3. El actor llegó a Madrid para presentar Siete Almas. Se trata de su última película que, por cierto, es la primera en mucho tiempo en no superar, en taquilla, los cien millones de dólares en Estados Unidos. Será la crisis. Glups.

4. Aterrizó con los pies en el suelo. Y nos dio una impagable lección de cercanía.

5. Da igual su brutal éxito, su fama mundial, su cuenta corriente o demás minucias. Da igual.

6. El ex príncipe de Bel-Air dejó los divismos fuera de los Estudios Telson de la calle Alcalá y entró al plató dispuesto a darlo… todo, todo y todo. Humilde, divertido, cercano y cachondo participó en el juego al cien por cien. Hasta se mojó en política. Y gratis. Así son las verdaderas estrellas.

7. Incluso, en los momentos con menos ritmo del programa, Will reaccionaba rápidamente para sacarse de la manga algún careto, un grito o un sorprendente “Te quiero, Pablo”. Estaba al quite, no dejaba descansar al espectador y, claro, consiguió su objetivo: dejarnos pegados a la pantalla. Eso es comunicación. Eso es entretenimiento. Eso es espectáculo.

8. Vale, lo reconozco: me estoy poniendo un pelín (o polón, depende como se mire…) pomposo con Will. Pero seamos realistas, en nuestro país nos tienen fatal acostumbrados. ¡Muy mal!

9. Las estrellas americanas tienen por costumbre montar el show en los platós, se olvidan en casa sus rigideces mentales y suelen ser generosas con sus entrevistadores. Conocen lo importante que es la maquinaria mediática para su promoción y, por eso, ponen las cosas fáciles. El éxito de ese espacio también depende de ellos. Lo saben.

10. Spain is diferent. Aquí hay un grupúsculo de actores (tampoco son tantos, aunque lo parezca) que les cuesta mucho más quitarse la coraza. Rara vez se abren. Aish. Lo he sufrido en mis propias carnes. Viven a la defensiva y, por supuesto, sólo ven la Noche Temática. Y ya si creen triunfar en Jolibú... apaga y vámonos. Aparece el síndrome Paz Mundial Vega. Adiós muy buenas. Ni les verás el pelo.

11. En fin, seguro que después de cantar Torito Bravo, Pablo Motos cerró los ojos y durmió como un bebé… No es para menos. ¡Enhorabuena, hormiguitas!


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